22 mayo 2007

capítulo 39

CUBIERTO EN MUERTE



Alfonsina enamorada de una vida que parecía no llegar.
Soñaba con hombre sencillo que le quisiera hasta el lecho de su muerte. Alguien que cuidara de ella y de sus unidos hijos- monstruoso-.
Parecía que la desgracia le persiguiera allá por donde fuere y lo que hiciere.
Dos hijos unidos-monstruoso-, sin padre conocido-todos sabían de él- y tres gatos.
-Puta vida- pensó.


Un jueves cualquiera de un abril hermoso ocurrió.
Uno de los bebés unidos falleció.
Alfonsina en llanto y Sor Monja en plegaria con las rodillas en sangre.
La desdicha parecía no querer acabar.
Cómo separar un bebé muerto del otro en vida era entonces la cuestión.
La aldea entera se volcó en tal resolución.-Opiniones encontradas-.
Hubo quién pensó en matar al otro e incluso quien con un cuchillo afilado apareció- No será complicado separar-.

Alfonsina en llanto y Sor Monja en plegaria con rodillas en sangre.
Casimiro, el carnicero, cuchillo afilado en mano y Tomás el poeta en sus primeros versos.

Alfonsina desdichada acaso por siempre una resolución tomó.
A sus hijos cuidaría de por vida.
Al vivo alimentaría y al muerto de alguna manera cubriría.

Así lo hizo.

De túnica blanca y ribetes azules.

Sor Monja todos los días una plegaria y su hermana, engalanada para la ocasión.
Sor Monja en un año para olvidar; sus rodillas todavía en sangre y tan sólo un rezar- Su hermana en largo caminar-. Lucimiento y sedas en su cuerpo y poco más que contar.
Hermana de poca fe y menos quehacer.

Jueves de un hermosos abril…
Túnica blanca de ribetes azules cubriendo un hijo muerto.

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