14 abril 2008

Setenta + siete

RECORRIENDO


Miré la copa vacía.
Un brillante disfraz de voz ronca.
En sus manos,
una púa acariciaba seis cuerdas

Miré la copa vacía.
Los dedos acariciaban listones del color de una imagen fija,
antigua
Recorrían con sutileza la calle del trueno
Desembocaban en ríos revueltos.

Con los ojos ciegos,
Una luz brillante, una carretera sin rumbo fijo
Esperando quizá el despertar de un domingo soleado.

Miré la copa vacía.
El recuerdo silbaba como diablos y polvo
Una púa rasgaba sus cuerdas.
Una voz ronca alimentaba mi pesar.

Miré la copa vacía.
Puse fin al sonido.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Que pecado hay que cometer para ir al infierno?

kakan dijo...

No se, quizá con uno sólo baste. De todas maneras, el k ya está en él, ya no puede ir. Es como de perogrullo pero así es.

Anónimo dijo...

¿y como sabes que ya has llegado al infierno? Sera como los orgasmos,, si lo pregunto,,, malo no?

los lagartos sotoneros dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.