22 febrero 2008

Treinta + 2

LA FIEBRE


Tres días de fiebre me enclaustraron más allá de donde todo hombre quisiera estar.
Sin una cama donde reposar un cuerpo inválido, dolorido en cada articulación.
Ni se decir qué pasó en esos tres días, mi mente, quedó nublada por la sinrazón de la calentura.
Cuando volví en sí, mis manos comenzaron a funcionar de manera normal. Abrí mis ojos- verdes sí, auque joda, son verdes- y vi al pájaro negro en el umbral de la ventana. Parecía que quisiera entrar en auxilio o por encargo de alguien. Me di perfecta cuenta de ello pues no cejó en su mirar hacia mi cuerpo mortecino.
-El pájaro negro es por tanto… el pájaro de la muerte, como pensaste desde un principio.-
-Así es, así es. Cual buitre busca su carnaza, él buscaba almas, en este caso… la mía-
Me incorporé de voltereta espontánea. El pájaro negro reculó. Lo vi. Me vio. Abrí los ojos. Los cerró.
-Parece un telegrama!-
-Parece pero no lo es. Es inmediatez, soltura, recurso literario si quieres-
Mi rostro bajo la pila, mi rostro en sueño onírico.
-Redundante-
-Sincero-

2 comentarios:

Anónimo dijo...

aunque joda....eso qisieras tu!! ajajajajajajaj tener los ojos verdes....

kakan dijo...

No jode la evidencia de ello...