10 junio 2008

Cien + 31

DE VUELTA


De recuerdo me llevé unos picotazos que asemejaban a aquellas culebras de un solo ojo. El picor, constante, el dolor sin igual.
También me llevé unas 24 cervezas en la tripa y un hinchazón de lo más peculiar.
-El número de cervezas, por supuesto, podría variar-.

Recorrí el embalse de toda manera conocida. Navegué, remé, morí…
El sueño, escaso el primer día- casi inexistente-. A un ladín, arrinconado por tremenda mujer, sin más espacio que para respirar.
La mañana amaneció azul con unas pequeñas nubes en el horizonte que amenazaban en lontananza. La brisa comenzó a eso de alguna hora.
-Maldito viento- espeté. Tras una mañana plácida, apareció la temida ciercera. Con su golpear constante, del norte, el frío hacía mella en mi cuerpo.
Tiritonas nocturnas.

Puse mi rodilla en medio. La rubia, sin poder acceder a lugares impropios. Dormí.
-Y lo azul?-
-En busca de ello fui de manera constante-
-Y las cervezas?-
-Unas 24-
-Y nada más?-
-Sí, unas llamadas maravillosas-

Con los picotazos de recuerdo volví.
Con el cuerpo negro y la cabeza despejada.

En el terrazo, un acalvado no paraba de trabajar;
A su lado Carlo en enseñanza constante y yo, bebí- unas 24 sí-
Gracias Pipo, gracias Carlo…

2 comentarios:

los lagartos sotoneros dijo...

Gracias por su visita, esa es su casa.
Para cuando quiera.

kakan dijo...

Gracias por todo de verdad... fue genial todo!
Volveré!